12-19-2018, 01:01 AM
Exacto, en este caso el que hostea (osea el local) juega bien el primer tiempo, en el segundo tiempo sufre el mismo lag que su rival sufrio en el primero.
Todo lo que vive está diseñado para terminar. Estamos perpetuamente atrapados en una espiral sin fin de vida y muerte. ¿Es esto una maldición? ¿O algún tipo de castigo? A menudo pienso en el Dios que nos bendijo con este enigmático rompecabezas... y me pregunto si alguna vez tendremos la oportunidad de matarlo.

